Épica caballeresca italiana

Literatura caballeresca
La caballería fue un movimiento literario que se manifestó principalmente en la prosa narrativa y que alcanzó extraordinaria boga a fines de la Edad Media: contaba aventuras herdicoamorosas, maravillosas y desorbitadas, de personajes pertenecientes a la caballería andante. La novela caballeresca deriva de la poesía trovadoresca, donde se esbozaron los tipos del perfecto amador y de la perfecta dama. Los dos ciclos más importantes de esta poesía son de origen franco-céltico: el carolingio, que ensalza la figura de Carlomagno y las de sus pares, y el bretón, cuyos héroes combaten menos por altas empresas nacionales que por el placer de la aventura misma y donde aparece el motivo de la fatalidad amorosa. Además de los ciclos señalados, Gayangos menciona un tercero, basado en la antigüedad clásica y oriental, el que es negado por Menéndez y Pelayo, quien afirma que entre la literatura clásica y la oriental existen similitudes pero no filiaciones.

El agotamiento creador de los juglares y el interés creciente de la burguesía por la lectura ayudó al nacimiento de la prosa caballeresca.


Orlando Furioso
Orlando (o Rolando) es un cristiano paladín dotado de fuerza extraordinaria, y de nobleza única. Se enamora de Angélica, princesa china andariega y bella. Para lograr ser correspondido consuela viudas, ampara doncellas, deshace encantamientos y lucha con ejércitos enteros. Angélica, a pesar de todo, lo desdeña y se casa con Medoro, un pobre diablo a quien ama. Lo sabe Orlando y la pena lo enloquece furiosamente: se dedica a matar dragones, a remover montañas, a apagar luceros, a trasplantar cedros y a mil empresas absurdas. Orlando tiene un amigo, Adolfo, quien busca para él remedio eficaz. Después de mucho buscar encuentra la razón perdida de Orlando en plena luna. La embotella y la da de beber a su amigo, y éste recobra el juicio; entonces emplea toda su audacia y su fuerza en ganar para Cristo los países mahometanos.