|
La muerte de Carlos II, el último de los monarcas de la casa de los Austrias españoles, sin descendencia, desembocará en un conflicto sucesorio que transcenderá el ámbito de la corona española para transformarse en una guerra que divide en dos a los reinos peninsulares y termina implicando a la mayoría de los países europeos.
Este conflicto señala el fin del turbulento siglo XVII, confirma la decadencia del imperio español y el protagonismo que, en un “tranquilo” siglo XVIII alcanzarán países como Francia, Inglaterra o Prusia.
|
|