Ideas fundamentales del Iluminismo

El Iluminismo sostuvo ciertas ideas centrales o directrices, que pueden resumir su nuevo paradigma de pensamiento:
- Antropocentrismo. Lo que ya había asomado el humanismo renacentista cobró mucha mayor fuerza: el ser humano es el centro de su existencia y es quien decide su futuro. Por eso, la razón, el conocimiento y el libre albedrío reemplazaron a la fe y la religiosidad.
- Racionalismo. La experiencia sensible y la razón humana se erigieron como valores supremos, por lo que no se puede creer lo que la razón no admite. Esto motivó sentimientos y pensamientos anticlericales o antirreligiosos, como el nihilismo, el agnosticismo y el ateísmo, pero a la vez significó un rechazo las pasiones humanas y todo lo irracional o emocional del individuo.
- Idealismo. Todo en la Ilustración se mostró comprometido con el ideal educativo y formativo, sobre todo en las artes y las ciencias. El “buen gusto” se convirtió en una norma culta que rechaza lo feo, lo decadente y lo salvaje, así como temas “de mal gusto” como el suicidio, o los vinculados con el gusto popular.
- Universalismo. La Ilustración fue un movimiento inspirado en las tres máximas de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad, según la cual todos los humanos serían idénticos y merecerían los mismos derechos. Este principio igualador supone cierto grado de cosmopolitismo y universalismo, a partir de una concepción objetivizadora y generalizadora de la cultura y las sociedades. Esto, paradójicamente, significó imponer la horma grecorromana a cualquier tipo de imaginario humano.