Literatura italiana

Lírica
Desde el punto de vista de la lírica, el siglo XVIII italiano está señalado por la aparición de la academia literaria denominada la Arcadia, fundada por Cristina de Suecia, residente por aquél entonces en Roma. Esta academia impulsó a los poetas italianos a iniciar una reacción contra el amaneramiento barroco que había llevado la poesía a la decadencia. Los miembros de ella, que se llamaban árcades, no lograron la renovación propuesta, sino en el aspecto formal. Sus producciones imitaban la poesía pastoril del giergo Teócrito, por lo tanto su temática nació del ideal bucólico: pastores sentimentales y pastorcitas mojigatas cuyos romances tienen como marca ambiental una naturaleza dibujada en forma frívola. La otra tendencia que surgió en Italia es el neoclasicismo, con las características que hemos estudiado.
Pietro Trapassi
(1698-1782)
Más conocido como Metastasio, fue el más alto ingenio de la Arcadia por su maestría en el verso y su extensa producción lírica, principalmente sus Idilios, composiciones de este género, predilecta de los árcades. Pero su mayor mérito reside en la reforma qµe hizo del melodrama, que con él adquirió una forma fija, de la que más tarde se derivó la ópera italiana o drama lírico, dotándolo de una estructura literaria más digna, ya que durante el siglo anterior se había caracterizado por un marcado predominio de la parte musical. Dándole exagerada importancia a lo fantástico y mágico se obtuvo como resultado una escenografía y una musicalización espectaculares en donde los cantantes buscaban hacer alarde de su virtuosismo, especialmente en la interpretación de "arias" operáticas, esto es, trozos musicales de melodía completa que pueden aislarse fácilmente del total del drama.
Su intención fue la de revivir la tragedia griega en todo su esplendor por lo cual incluyó el coro como elemento eminentemente dramático y abogó por el respeto de las unidades dramáticas prescritas por Aristóteles: de acción, tiempo y lugar.
Son características de su estilo: la armoniosa musicalidad del verso, la clara precisión de las representaciones y la evidencia de las imágenes. Sus temas son el amor, los celos, la traición y la mujer.

Prosa

Luigi Antonio Muratori
(1672-1750)
No son muchos los prosistas italianos de mérito en este siglo. Sin embargo, cabe mencionar a Muratori con su obra "De las cosas escritas sobre Italia", por la que se le ha considerado como padre de la historiografía.
Giuseppe Parini
(1729-1799)
Hijo de modesta familia campesina, se educó con la ayuda económica de una tía, quien lo obligó a tomar los hábitos sacerdotales, que supo llevar con dignidad. Cuando fue institutor en la casa de los Servelloni, rica familia de la nobleza de Milán, compuso sus primeras odas: La vida rústica y La salubridad del aire. Para sus obras se inspiró sobre todo en las Odas de Horado. Sus penalidades y problemas económicos hicieron que abandonara los temas y tonos de los árcades y cantara más bien al "campesino curtido por el sol y robustecido por la fatiga sana y alegre". Su poesía tiene un fin práctico. De esta manera saca la lírica italiana de la Arcadia y la encamina por el sendero del neoclasicismo. Su producción poética se caracteriza por la elegancia impecable de la expresión y la clara precisión de las imágenes. Su obra cumbre es "Giorno" (Día), poema didáctico en endecasílabos sueltos, dividido en cuatro partes: Mañana, Mediodía, Atardecer y Noche, en el que el poeta se coloca como preceptor de un joven noble, rico, tonto y ostentoso y le enseña, pero no lo que debía: artes, letras, filosofía y ciencia, sino aquello que interesa a un fatuo alumno: a vivir en su mundo "elegante y vacío, suntuoso e insulso". Con esta sátira de costumbres, sin duda, se propone criticar la frívola sociedad que había podido observar durante su permanencia con los Servelloni, a la que no odia, sino desea ver reformada.

Dramática

Cario Goldoni
(1707-1793)
Paralelo al auge del melodrama, surge en Italia el "Teatro del Arte", tendencia de la cual no se pueden señalar representantes, dadas sus características: absoluta libertad del actor para la improvisación de los diálogos y el uso de las máscaras, que cada actor encarnaba. Al autor sólo le queda indicar sencillamente la acción, escena por escena.
Con Goldoni el concepto de comedia cambia sustancialmente, no pretende la imitación de los clásicos, sino que va a la calle, a la sociedad de su época en busca de elementos con los que traza encantadores cuadros de costumbres. Sólo puede compararse con Moliere por su ingenio creador. Su teatro se caracteriza por presentar situaciones espontáneas jocosas con agudo ingenio para convertirse en verdadera comedia elegante y fina que suplanta con altura las grotescas farsas en que se habían convertido las mascaradas improvisadas del teatro anterior, mediante un diálogo págil y desenvuelto, un lenguaje fresco y espontáneo y una graciosa caracterización psicológica de sus personajes, aunque sin profundidad. Hizo uso de las máscaras pero estilizándolas a tal grado que parecían un elemento de su propia invención. Entre sus obras sobresalen: El abanico, El mentiroso, El cascarrabias bondadoso y Los rústicos.
Vittorio Alfieri
(1749-1803)
Hijo de noble familia. Tuvo, sin embargo, una educación discreta, que complementó con viajes por Inglaterra, Francia y Alemania, en donde se puso en contacto con las nuevas directrices de la culturaen esos países, tendencias que quiso llevar a su patria. Intentó reformar el drama italiano y para ello escribió obras de teatro que se consideran hasta la presente, la mejor producción trágica italiana. Su estilo se caracterha por el dominio del verso y la fogocidad de carácter que le permitía precisar el aspecto trágico de sus argumentos. Es el primero de los autores italianos en comprender el verdadero sentido de la tragedia griega, de la cual tomó personajes y temas como lo demuestran los títulos de algunas de sus obras: Agamenón, Antígona, felipe y Orestes. Esta última la más perfecta y completa de sus tragedias.

Literatura española (I)

La literatura española del siglo XVIII está muy influenciada por Francia, puesto que el inicio del siglo coincide con la llegada al trono de España del rey Felipe V de Borbón, dinastía francesa.
Al igual que en Francia, la lírica perdió toda importancia, dándole paso a las obras didácticas, la novela y el teatro, que toman como modelo, a los clásicos grecolatinos no directamente, sino a través de los clásicos franceses del siglo XVIII.
Este siglo no fue rico en producción literaria, pero las ideas de los ilustrados que impulsaron las tertulias y sociedades científicas, dieron como resultado la fundación de importantes instituciones como: la Real Academia Española (1714), cuyas publicaciones más importantes son: Diccionario de Autoridades (1726), Ortografía (1742), Gramática castellana (1771); además se fundó la Real Librería (1712), que fue la base de la actual Biblioteca Nacional; la Real Academia de Historia (1738) y numerosas academias a nivel regional.
El periodismo tuvo un gran impulso; Francisco Mariano Nipho, al igual que muchos otros periodistas, fundó decenas de periódicos tanto en las capitales como en provincia, entre los años de 1758 y 1770.
Recordemos los principales autores neoclásicos españoles y su obras más representativa:

Literatura española (II)

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