Enrique Heine
(1797-1856)
Es el lírico alemán más destacado después de Goethe. Nació en Düsseldorf. De ascendencia judía. Cursó sus estudios en Bonn, Goetinga y Berlín. Como buen romántico cantó en sus obras a la naturaleza y a la Edad Media. Ejerció marcada infuencia tanto en Alemania, principalmente en los poetas de la generación que se conoció como "joven Alemania", como en otros países europeos. Obras: Su producción lírica comprende: Libro de los cantos, lntermezzo, Mar del Norte, Nueva poesía y el Romancero.
Federico Schiller
(1759-1805)
Nació en Marbach en el seno de una familia modesta. Su padre era cirujano al servicio del duque reinante. Aunque se sentía atraído por la retórica y los estudios de teología, debió educarse en la "Escuela Carlos" donde se inpartía una disciplina férrea, de tipo militar. Su verdadera vocación eran las letras, así que realizó lecturas furtivas y se enteró de las ideas que circulaban, clandestinamente, hasta lograr su primera obra: el drama Los bandidos, muy popular debido al lenguaje sonoro y al alcance social de sus críticas a la tiranía y a las injusticias.
Desertó del ejército, huyó del país y en tres años de vida errante compuso tres dramas de los cuales el más exitoso fue: Intriga de amor. Además, hizo trabajos de carácter histórico.
En Weimar, fue vecino de Goethe con quien entabló una profunda amistad. Esta relación y su matrimonio le dieron estabilidad y madurez. Estudió a Kant y compuso algunos tratados de estética acerca de la poesía. Durante este período escribió la gran trilogía dramática Wallenstein.
Sus obras más famosas son: el poema La canción de la campana y la tragedia Guillermo Tell. El teatro era para Schiller una forma de protesta, un medio para educar al espectador y guiarlo hacia la belleza estética. Dominó la escena alemana por cerca de treinta años.

Argumento de Guillermo Tell

Consta de cinco actos y es el último drama del autor, terminado un año antes de su muerte.
En el primer acto se relatan los desastres que causa entre los suizos el gobierno extranjero que les han impuesto. Así, Baumgarten, perseguido por haber matado justamente al bailío, es salvado por Tell. Otro suizo, Stauffacher, temiendo la maldad del gobernador propaga el alzamiento. A su vez, el gobernador levanta un castillo el Altdorf y coloca un sombrero a la vista de todos, al que deben honrar como si fuera el soberano. Melchtal, encolerizado suizo cuyo padre ha sido cegado por orden superior, también se dispone a alzarse. Entonces se reúnen varias personas para unificar la acción. En el segundo acto, el buen barón de Attinghausen, favorable a los suizos, trata en vano de alejar a su sobrino Rudenz de su gusto por lo extranjero, que es debido a su amor por Berta, residente en el castillo del gobernador. Los conjurados deciden sublevarse. En el acto tercero Tell se apresta a marchar a Altdorf con su hijo, mayor. Berta accede a corresponder a Rudenz si éste se aleja de su gusto por lo extranjero, cosa que acepta. Tell, en Altdorf, no ve y no saluda al sombrero, por lo que el gobernador, en castigo, lo obliga a tirar con su ballesta a una manzana colocadda sobre la cabeza de su hijo. Tell acierta, pero es arrestado igualmente. En el cuarto acto Tell escapa. Muere el barón de Attinghausen, de vejez. Tell mata al gobernador. Rudenz se une a los conjurados. La sublevación estalla en el quinto acto, y las fortalezas caen. Se recibe la noticia del asesinato del emperador, de quien se temía represalias; lo ha matado Juan de Suabia, que es pariente cercano suyo. Tell, de regreso, halla al asesino y lo ayuda, recomendándole pedir perdón al papa. Los ciudadanos loan a Tell; Berta y Rudenz logran unirse en medio de un ambiente de regocijo general.

Guillermo Tell (I)
Schiller al igual que Goethe y algunos de sus contemporáneos, emplearon la liteatura como medio de difusión de su ideal de libertad como solución a los problemas socio-políticos de su época. Compruébalo con los siguientes fragmentos:

ActoI
TELL El reinado de los tiranos con violentos es el más breve. Cuando se desencadena la tempestad, se apagan los hogares, se refugian las barcas en el puerto, y pasa el terrible huracán sobre el haz de la tierra sin causar perjuicio, y sin dejar rastro. Viva tranquilo cada cual en su casa, que fácilmente se deja en paz a los pacíficos.
STAUFFACHER
¿Tal os parece?
TELL
La serpiente no pica si no la excitan. Si ven que el país permanece tranquilo, se cansarán.
STAUFFACHER
Mucho podríamos si unidos esperamos.
TELL
En el naufragio se auxilia más fácil a sí mismo el que va solo.
STAUFFACHER
¿Con tal frialdad abandonáis la causa pública?
TELL
Sólo consigo mismo puede contar cada cual.
STAUFFACHER
Pero de la unión de los débiles nace la fuerza.

(II)
TELL
Pero el fuerte lo es más, si va solo.
STAUFFACHER
Decid, pues, que la patria no puede contar con vos para el caso de acudir a la resistencia en su desesperación.
TELL
(Tornándole la mano). Tell, que salva a un cordero caído en un precipicio. ¿abandonaría a los suyos? Mas sea lo que quiera que hagáis, no me invitéis a vuestras reuniones, porque no puede discutir ni reflexionar largamente. Si tenéis necesidad de mí para un golpe atrevido, llamad entonces a Tell y no faltará.

ActoIII, escena III
GESSLER
(Después de corto silencio). ¿Hasta tal punto desprecias a tu emperador, Tell, y a mí mismo, su lugarteniente, que te niegas a respetar el sombrero hecho colocar aquí por mí para probar vuestra obediencia? Con este me has descubierto tus malvados propósitos.
TELL
¡Perdonadme, querido señor! Ha sido sin intención, y no con el fin de despreciaros, como tal cosa ha sucedido. Si yo fuera un hombre sensato, no llevaría el nombre de Tell. Pido perdón; esto no volverá a suceder.
GESSLER
(Después de algún tiempo de silencio.) Eres un maestro en manejar la ballesta, Tell. Dicen que tú aceptas el desafío de cualquier tirador.

(III)
WALTER TELL
Y es verdad, señor. A cien pasos, mi padre tira una manzana del árbol.
GESSLER
¿Es ese tu hijo, Tell?
TELL
Sí, querido señor.
GESSLER
¿Tienes más hijos?
TELL
Dos varones, señor.
GESSLER
¿Y a cuál de los dos quieres más?
TELL
Señor, los dos son mis hijos igualmente queridos.
GESSLER
Pues bien, Tell: puesto que tú tiras una manzana del árbol a cien pasos, me vas a probar tu arte. Coge la ballesta ... , la llevas al alcance de tú mano ..., y prepárate a tirar una manzana colocada sobre la cabeza de tu hijo. Fíjate bien en lo que te aconsejo: apunta bien y haz blanco en la manzana al primer disparo, pues si lo fallas, te juegas la cabeza. (Todos manifiestan su espanto.)
(IV)
TELL
Señor, ¿qué monstruosidad me proponéis? ¿Sobre la misma cabeza de mi hijo debo ... ? No, no, querido señor; vos no pensáis tal cosa ... Dios me libre de ello ... Vos no podéis exigir eso, en serio, de un padre.
GESSLER
Derribarás una manzana colocada en la cabeza de tu hijo ... Lo quiero y lo ordeno.
TELL
¿ Yo, tener que apuntar con mi ballesta a la cabeza querida de mi propio hijo? Antes morir.
GESSLER
Tirarás o morirás con tu hijo
TELL
¿Yo ser el asesino dé mi propio hijo? Señor, vos no tenéis hijos, no sabéis qué sentimientos bullen en un corazón de padre.
WALTER TELL
(Bajo el tilo.) Tira, padre; no tengo miedo.
TELL
Es preciso. (Se recobra y apoya la ballesta.)
WALTER TELL
(Llega dando saltos y trayendo en la mano la manzana.) ¡ Padre, mira la manzana! Ya sabía bien que no herirías a tu hijo. (Tell, con el cuerpo inclinado hacia adelante, como si hubiera querido seguir la flecha, deja caer su ballesta. Al ver venir a su ,hijo, corre hacia él, abre los brazos y lo aprieta contra su corazón con viva emoción.)
F. Schiller

Your browser does not support CSS animations.