Resumen 1
La distancia de la Tierra al Sol es suficiente para que lleguen rayos con energía que calienta la superficie, pero es insuficiente para arrastrar la atmósfera.
La atmósfera distribuye la energía por la superficie terrestre e impide que se pierda calor por la noche.
La hidrosfera ayuda a regular la temperatura del planeta debido a que el agua gana y pierde calor más lentamente que el suelo.
La Tierra guarda mucha energía en su interior que se desprende lentamente provocando cambios en la superficie del planeta.
La acción de la atmósfera y la hidrosfera ha permitido que la temperatura media del planeta sea de unos 15 ºC, que permite el desarrollo de la vida.
La Tierra gira en torno a su eje. Este movimiento se denomina rotación dando lugar a la alternancia del día y la noche, y dura aproximadamente 24 horas.
La Tierra gira alrededor del Sol. El movimiento se llama traslación. Dura aproximadamente 365 días. 
Debido a la inclinación del eje de rotación de la Tierra y al movimiento de traslación, los rayos solares no inciden por igual en la superficie del planeta a lo largo de año y se producen las estaciones.
Los solsticios son días en los que la diferencia entre las horas de luz y oscuridad es máxima. El solsticio de verano inicia el verano y el solsticio de invierno inaugura el invierno en el hemisferio norte.
Los equinoccios son días en los que la duración de horas de luz y oscuridad es la misma. El equinoccio de primavera inicia la primavera y el equinoccio de otoño inaugura el otoño en el hemisferio norte.
Cuando los rayos solares inciden perpendicularmente sobre la superficie terrestre producen calor; si los rayos tienen una incidencia oblicua calientan poco.
La presencia de atmósfera produce el efecto invernadero, que incrementa la temperatura de la Tierra y permite el desarrollo de la vida.
La atmósfera filtra los rayos del Sol e impide que rayos perjudiciales para la vida lleguen hasta el suelo.