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La
factura del agua
Los ayuntamientos son los encargados
de cobrar el agua a los usuarios.
Casi siempre se distingue entre agua para uso doméstico (lavarse,
cocinar, etc.) y agua para uso industrial (empresas que utilizan el
agua en su proceso productivo). Las empresas pagan tarifas más caras
porque no usan el agua solamente para cubrir sus necesidades sino
también como materia prima que les sirve para obtener beneficios.
Generalmente, en el recibo existen los siguientes componentes:
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un componente fijo, que generalmente se divide
a su vez en una cuota por el mantenimiento de las instalaciones de
fontanería y otra por las de saneamiento del edificio.
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Un componente variable en función del consumo.
Esta parte variable solía ser muy pequeña, pero en los últimos tiempos
está aumentando para penalizar el consumo alto.
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El IVA del 8% que se añade a la suma de todo
lo anterior. En función del ayuntamiento, pueden sumarse o no otros
impuestos.

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