Calefacción (I)
El sistema de calefacción más tradicional consta de los siguientes elementos:
Una caldera que calienta el agua de unos tubos que pasan por su interior. Puede ser eléctrica o funcionar con algún combustible fósil. Además puede ser individual y estar situada en la vivienda de cada usuario, o colectiva.
Tuberías de distribución que llevan el agua caliente de la caldera a los puntos de consumo, que serán los
radiadores. Estas tuberías deberán ir recubiertas con un material aislante para que no se produzca una gran pérdida de calor durante su recorrido, sobre todo en instalaciones colectivas.
Radiadores que reciben el agua caliente y la hacen recorrer una gran superficie de tubos para que ceda una gran cantidad de calor al aire de la habitación. El número de aletas del radiador, y por lo tanto su tamaño, es proporcional al tamaño y a las necesidades de calor de cada cuarto (por ejemplo, una habitación exterior necesita un radiador más grande que una interior). Los radiadores disponen de una llave de paso para regular la cantidad de agua que reciben.
Tuberías de retorno que llevan el agua fría de los radiadores de vuelta a la caldera, para que se vuelva a repetir el proceso. El agua de la calefacción, por lo tanto, no se renueva sino que hace siempre un circuito cerrado, pasando de la caldera a los radiadores y volviendo una y otra vez.

Fuente Wikipedia
Autor ChNPP
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