|
Virtud y felicidad
A veces, se ha exagerado el intelectualismo moral de Sócrates
pretendiendo que éste desprecia o ignora la natural inclinación del hombre hacia el placer y
la felicidad. Pero se ha hecho injustamente. Para Sócrates, como para la mayoría de los
filósofos griegos, la felicidad es el objetivo principal de la existencia. Lo que ocurre es
que Sócrates no considera legítimo llegar a ella por cualquier camino. Hacemos bien en tratar
de ser felices, pero no si tratamos de serlo a cualquier precio o a costa de lo que sea.
La felicidad que se alcanza mediante el engaño o la producción de sufrimiento ajeno es indigna.
Sólo la felicidad que se alcanza por el camino recto o por la vía de la virtud es digna de ser
disfrutada. Y sólo la sabiduría y el conocimiento nos permiten descubrir cuáles son las vías
legítimas a la felicidad y cuáles no.
Lo que Sócrates se esfuerza en mostrar es que existe una
estrecha relación entre el saber, la virtud y la felicidad. El conocimiento del bien conduce
a la práctica de la virtud, y el ejercicio de ésta nos hace felices. Pero, de estas tres
realidades, la sabiduría constituye la más valiosa, ya que propicia la adquisición de las otras
dos. Y esta última consideración es la que justifica que se denomine "intelectualismo" a la
concepción socrática de la moral.
|