Las Religiones de la India


La complejidad de las sociedades indias, de sus religiones y filosofías, se debe a que son el resultado de la fusión de diversas civilizaciones y de la historia de varios pueblos.
Ya en el 2500 a. C. existía una civilización bastante avanzada en el valle del Indo, que desapareció poco antes de la llegada de los indoeuropeos. Estos recién llegados hablaban un idioma del que deriva el sánscrito védico, y su religión era la descrita en el Rig Veda: una especie de politeísmo muy similar a las creencias de la Europa antigua, sobre todo en lo que a mitología se refiere. En cuanto al culto, estaba casi íntegramente, basado en sacrificios realizados al aire libre.
Ignoramos casi todo lo concerniente a las creencias de los pueblos autóctonos de esta época tan lejana, pero es fácil imaginar que han influido en las religiones posteriores, sobre todo en el brahmanismo y su evolución hacia el hinduismo.
Las actitudes hacia la vida y las potencias superiores de los arios y los no arios, con el paso de los siglos, se fueron mezclando hasta el punto de concretarse en la filosofía expuesta en los Upanishad y los textos posteriores como la Bhagabad Gita. Esta tradición fue primeramente oral y remonta al siglo X a. C., los Upanishad desarrollaron la doctrina del Brahman y el Atman. El Brahman es una entidad suprema que lo impregna todo, mientras que el Atman es el Yo, pero son una misma cosa ya que lo divino está en cada ser. Este monismo será desarrollado por Shankaracharya en el siglo VIII d. C. La doctrina de los Upanishad también aparecerá en la Bhagabad Gita, que trata de los deberes del hombre y afirma que el alma es indestructible.
En el siglo VI a. C. aparecen el budismo y el jainismo, ambos opuestos al excesivo ritualismo del brahmanismo, pero no apartándose del ideal de renuncia imperante en esta época de crisis religiosa. Con el paso del tiempo y su evolución, el budismo tuvo una gran difusión, pero acabó desapareciendo de la India a finales del siglo XII dejando una influencia considerable sobre el hinduismo.
Además de las religiones propiamente indias, también se han difundido otras importadas, principalmente el islam y el cristianismo. La mezcla de tantas religiones dio como fruto la aparición de movimientos sincréticos como el de los sikh.

El Hinduismo

Esta religión que sólo se practica en la India, algunos lugares de Indonesia y Nepal, es a pesar de todo la que mayor número de adeptos tiene en Asia. La palabra hinduismo fue inventada en el siglo XIX para designar a la religión de los hindúes. La palabra correcta es Sanatanadharma, “Ley eterna”. Se trata de un conjunto de conceptos religiosos no creados y eternos, y ninguna fe específica le distingue, sino la de una entidad insondable que rige el universo y puede ser venerada bajo muchos aspectos.

El panteón hindú es inmenso, pero entre las deidades más importantes podemos destacar:

1) Las tres grandes deidades:

  • Brahma, el Creador universal, primer miembro de la suprema trinidad, habitualmente representado con cuatro cabezas.
  • Vishnú, el Conservador, que hace evolucionar la creación.
  • Shiva, que representa los aspectos a la vez Creador y Destructor.

2) Las energías:

Agrupadas con el nombre genérico de Shakti, son energías dinámicas (femeninas) de las grandes deidades, consideradas como sus esposas.

Las formas de Shakti más veneradas son las de Parvati, Shri, Devi y Kali. A veces la energía pura es considerada como deidad y puede asumir gran número de aspectos, algunos destructivos como Chamunda, otros energéticos como Kundalini, o amorosos como Lalita.

3) Deidades específicas:

Cerca de las deidades mayores, que representan diversos aspectos del Brahman impersonal, y los caminos que llevan a la unión con la deidad, hay muchas deidades menores, que suelen tener parentesco con las tres grandes, y ocupan un lugar muy bien definido en la cosmología religiosa del hinduismo.

  • Ganesha, uno de los hijos de Shiva y Parvati, representado con cabeza de elefante.
  • Skanda, otro hijo de Shiva.
  • Indra, antigua deidad védica de la lluvia.
  • Varuna, antigua deidad védica de la tormenta.
  • Surya, deidad del sol, fuente de vida.
  • Chandra, que personifica a la luna.
  • Vayu, que preside los vientos.
  • Kuvera, el dios guardián de los tesoros de la tierra.
  • Agni, el dios del fuego.
  • Yama, el primer hombre, que también encarna la muerte.
  • Kama, que personifica el amor carnal.
El Budismo

El budismo, una de las religiones de más relevancia en la historia de la humanidad, es en su contenido más una filosofía que una religión en el sentido común del término. El budismo se desarrolló en el Norte de la India y se extendió por todo el país, aunque en la actualidad cuenta con menos de diez millones de adeptos.

Su fundador, Siddharta Gautamanacido en el sur de Nepal en el siglo VI a. C., decidió abandonar el palacio de su padre para vivir como un asceta errante en busca de la verdad. Estudió con los sabios de la época y practicó el ascetismo, pero no llevándole éste a ningún resultado satisfactorio, decidió abandonar este método y poco después alcanzó la “Iluminación”. Tras llegar a este estado de realización, decidió comunicarlo a los demás y enseñar el camino que conduce a éste, dando su primer sermón sobre las “Cuatro Verdades Nobles” en el “Parque de las Gacelas” de Sarnath, a 15 km de Benarés.

El “Despertar” o “Iluminación”, es simbólicamente llamado Nirvana, lo que suele ser mal entendido y tomado por un término positivo, éste Nirvana está más allá de la dualidad, del bien y del mal, los cuales son también perecederos.

La doctrina de Buda se oponía al clero brahmánico y a la práctica de sacrificios complejos; sólo solicitaba el sacrificio personal y el de los propios apegos, afirmando que todo ser humano puede llegar a ser un Buda o iluminado. Aunque Buda rechazó el ritualismo muy arraigado en los brahmanes, recibió bastantes influencias de su tradición religiosa, especialmente la idea de la reencarnación. Pero por el contrario, en la doctrina búdica, que es básicamente atea, nunca se hace mención de una deidad absoluta.

El budismo más ortodoxo, es decir, el de sus comienzos, era muy difícil de practicar por los hombres de mundo, lo que con el paso del tiempo y su evolución en diversos vehículos se fue superando, no dirigiéndose exclusivamente a una élite espiritual de gentes que habían renunciado al mundo, sino a toda la masa social. Todas las nuevas escuelas budistas se basaban en las enseñanzas del propio Buda, pero cada una interpretó de forma diferente sus palabras.

Debido a estas escisiones, hoy en día se habla de dos tipos de budismo principales: uno más ortodoxo o “antiguo” llamado Theravada o Hinayana “Pequeño Vehículo”; y otro posterior conocido como Mahayana o “Gran Vehículo”.

El Mahayana se dividió en un gran número de sectas, algunas de ellas exotéricas, otras esotéricas, las cuales posteriormente alcanzaron un gran auge en Tíbet, China y Japón.

Pese a su gran impacto en Extremo Oriente y el Sudeste Asiático, en India empezó a declinar frente al hinduismo, y hacia el siglo XII desapareció prácticamente. Actualmente perduran algunas formas de budismo en el norte de India, en lugares fronterizos con Nepal, Birmania y Bhután, y en el estado de Sikkim y la región de Ladakh.

En 1956, un jurista eminente de origen “intocable” convertido al budismo, llamado Amdedkar, convenció a los de su comunidad de Maharashtra a salir del sistema de las castas con una conversión en masa al budismo, lo que unido a la llegada de refugiados tibetanos permite que se pueda hablar de la existencia de varios millones de budistas en India.

El Jainismo

El siglo VI a. C. fue una época en la que los antiguos valores religiosos estaban en crisis en toda Asia. En India hubo varios pensadores que fundaron movimientos contestatarios al brahmanismo, ofreciendo métodos más eficaces para solucionar los problemas humanos. De todos estos movimientos, el único que pudo sobrevivir ante la gran renovación budista fue el jainismo, fundado por Vardhamana Mahavira.

Las vidas de Mahavira y Sidharta Gautama tienen muchos puntos en común; ambos de origen noble renunciaron al mundo y tras varios años de meditación alcanzaron su objetivo, en el caso de Mahavira se declaró Jain “Victorioso”. Es paradójico que siendo contemporáneo del Buda, y viviendo en la misma región, no se mencione en ningún texto budista o jainista un encuentro entre estos dos grandes pensadores, como si ellos mismos se hubiesen evitado mutuamente.

La doctrina de Mahavira también se oponía al excesivo ritualismo de los brahmanes, caracterizándose por un ascetismo muy riguroso, focalizando mucha atención en el no dañar de la forma más absoluta posible; incluso hoy en día se puede ver algún jainista llevando un trozo de tela delante de su boca para no tragar ningún animal diminuto y también barriendo para no aplastar insectos.

La doctrina jainista se basa en tres axiomas cuya observancia debe conducir a la liberación del alma: Vista correcta, Conocimiento correcto y Conducta correcta.

La Vista correcta se establece por medio del estudio de las enseñanzas de los maestros, y puede ser visual, perceptiva o relativa a la percepción trascendental. El Conocimiento correcto proviene de las percepciones de la Vista correcta, de las enseñanzas o de la intuición. La Conducta correcta es una ética muy estricta basada en la Vista y el Conocimiento correctos.

Esta filosofía es una de las más complejas elaboradas en la India, a veces usa los mismos términos que el hinduismo, pero estos conceptos siempre son explicados desde otros puntos de vista: por ejemplo, la noción del karma (retribución de los actos) se diferencia algo de la que el brahmanismo o el budismo nos ofrecen, ésta obliga al adepto a obedecer una serie de votos que forman una moral exigente basada en cinco preceptos: no dañar a ningún ser vivo, no mentir, no robar, no caer en la incontinencia sexual y no estar apegado a los bienes de este mundo. El precepto más importante es el de una total no violencia contra cualquier ser, que hace que ningún jainista pueda ser agricultor, para no dañar a los animales que viven en la tierra; consecuentemente son vegetarianos estrictos.

El Islam

Esta religión aunque no es de origen indio, ha tenido y tiene mucha importancia en la historia de este país desde casi los primeros tiempos de su difusión. Actualmente es la segunda religión más practicada y cuenta con más de ciento diez millones de seguidores, lo que hace de la India el segundo asentamiento musulmán en número del mundo.

Los musulmanes llevan muchos siglos ligados al mundo hindú, lo que ha ocasionado que haya un trasvase de influencias mutuo. El islam tuvo que adaptarse al poderoso sistema socio-económico hindú, lo que puede comprobarse al observar que entre los musulmanes indios también existen las mismas divisiones sociales y la jerarquía que caracterizan a la sociedad india.

Así, aunque según el Corán. el islam es a una religión igualitaria, entre los musulmanes indios hay una jerarquía que recuerda mucho a las castas hindúes. Esto se debe a que las clases más altas las formen los descendientes de los conquistadores, algunos de los cuales pretenden tener una ascendencia árabe pura. En los sultanatos más importantes hubo un grupo de hindúes de casta alta que se convirtieron al islam para obtener puestos de relevancia en la corte y así hacer buenos negocios. Consecuentemente, abajo de la jerarquía, están los descendientes de los conversos de origen humilde, que constituyen el 90% de los musulmanes indios; estos nuevos conversos cambiaron de religión por castas íntegras, conservando sus costumbres originales. Así aunque entre los musulmanes existan distinciones sociales muy marcadas, no se puede hablar de castas sino más bien de clases sociales.

Es indudable que las aportaciones de la cultura musulmana enriquecieron la ya floreciente cultura hindú, esto sin afectar a sus estructuras básicas y creando una simbiosis muy curiosa en el arte, la arquitectura e incluso la gastronomía.

En cuanto a la mística se refiere, se fundaron varias tradiciones sincréticas, de las cuales uno de sus máximos exponentes fue Kabir, quien consiguió unir el sufismo musulmán y la bakhti hindú. El propio emperador Akbar quedó seducido por los cultos sincréticos, y también intentó unificar las dos religiones.

La gran minoría musulmana se siente relegada al no tener un fácil acceso a los puestos clave de la administración, lo que crea tensiones de tipo nacionalista y es uno de los principales problemas político-religiosos de la India actual; no obstante, al tratarse de un grupo muy numeroso se benefician de leyes especiales que les permiten por ejemplo ser polígamos, lo que no está admitido para las otras confesiones.

Actualmente hay dos grupos musulmanes en India; los sunníes y los chiíes. Los primeros son más numerosos con un 90% del total.

Los Sikhs

Esta religión de unos 25 millones de adeptos es una especie de sincretismo entre el hinduismo y el islam. Este sincretismo tuvo su origen en el Punjab (país de los cinco ríos), situado en la línea divisoria entre el Indo y el Ganges, cuando estaba bajo dominio musulmán.

Su fundador, Guru Nanak (1469-1539), estudió la religión del ocupante, y fue un reformador y poeta que se dedicó a exponer su doctrina de tolerancia y veneración hacia un solo Dios (hindú o musulmán), sin discriminación de fe o de casta, en reuniones donde cantaba himnos compuestos por él mismo, los cuales fueron recogidos por Arjun Dev en el libro Adi Granth.

Nanak demostró que un encuentro entre las dos religiones era posible, más allá del fanatismo de ambas. Adoptó el monoteísmo del islam convencido que Dios era uno, eterno y sin forma, y que no se podía encarnar o representar, como se hace en el hinduismo o en el cristianismo, pero no quiso adoptar el rito musulmán, ya que según su punto de vista no era necesario orientarse hacia la Meca para rezar, pues Dios está en todas partes, algo que también forma parte del hinduismo. Esta religión no rechaza la doctrina de la reencarnación, ni la ley del karma, pero se opone formalmente a la jerarquía de las castas adoptando la doctrina islámica de la fraternidad.

El propio Guru Nanak la predicaba mientras viajaba. Murió apenas un año después de la fundación de la secta, y fue sucedido por otros nueve gurús, que fueron organizando poco a poco esta comunidad unida por la forma de vida y el idioma punjabi, al que el segundo gurú, Angad Dev, dio una forma de escritura propia.

Los sikhs veneran un libro sagrado llamado Guru Granth Sahib, que es una recapitulación de textos religiosos provenientes de Guru Nanak y demás místicos de otras confesiones, algunos de ellos hindúes y cristianos. Este libro es su símbolo más respetado, está en los altares de sus templos y ocupa un lugar privilegiado en casa de todo sikh.

Los Parsis

Los parsis forman una comunidad religiosa pintoresca, son zoroastrianos o adoradores del fuego, y llegaron a la India en el siglo VIII huyendo de persecuciones musulmanas en Persia. Se establecieron principalmente en la costa occidental en donde fueron bien recibidos, fundando comunidades muy prósperas.

Esta religión está considerada como una de las más antiguas conocidas, fue una de las primeras en afirmar la existencia de un Dios único. Los parsis adoran el fuego y su dios, Ahura Mazda, es reverenciado a través de este “fuego eterno” presente en todos sus templos. También tienen una fuerte creencia en la pureza de los elementos, por lo cual, cuando mueren no queman los cadáveres ni tampoco los entierran, dejándolos en altas torres llamadas las “torres del silencio” para que los buitres se los coman.

El fuego simboliza la luz del bien en oposición a la oscuridad del mal. La principal actividad de la comunidad parsi es el comercio. Los parsis participaron muy activamente en la construcción de la ciudad de Bombay, en la que consiguieron puestos de relevancia en la administración.

Como esta comunidad no está sometida al sistema de las castas y no practica restricción alguna en lo que a la alimentación se refiere, rápidamente tuvieron muchos vínculos con los invasores británicos. Actualmente se les considera el grupo más europeizado de la India, todos van vestidos a la moda europea y muchos de ellos tienen estudios superiores.

Los parsis se diferencian de los demás grupos por el uso de un sombrero negro lacado, y sus mujeres por la forma de llevar el sari indio cubriendo el hombro izquierdo, al revés que las mujeres hindúes.

En la actualidad sólo son unos 200.000, de los cuales más de la mitad viven en Bombay. Su número tiende a disminuir, debido sobre todo a los frecuentes enlaces consanguíneos. Esta minoría tiene mucha influencia en el comercio y la industria.

El Cristianismo

En la India hay importantes comunidades cristianas, algunas de las cuales empezaron a implantarse en Goa bajo la influencia portuguesa a comienzos del siglo XVI, así como otras que se desarrollaron gracias a los esfuerzos de los misioneros católicos y protestantes durante el periodo británico, principalmente en los grandes centros urbanos de Bombay, Calcuta y Madrás.

Las ideas del cristianismo no parecen oponerse a la filosofía hindú, salvo en lo que concierne a la creencia de la reencarnación.

Hoy en día son unos 30 millones, la mayoría descendientes de tribus aborígenes de intocables que fueron convertidos por pueblos enteros, conservando así sus profesiones originales, sus costumbres y forma de vida.

La cima de la jerarquía cristiana la ocupan los mestizos, descendientes de hijos ilegítimos de militares ingleses con mujeres hindúes de clase baja, que generalmente fueron adoptados por los misioneros.

El Judaísmo

Los judíos son poco numerosos en India, se cree que estos llegaron en el siglo I de nuestra era, pudiendo ser una de las diez tribus perdidas de Israel.

Estos judíos están divididos en dos castas: los judíos blancos y los judíos negros, estos últimos son considerados intocables por los demás.

Sólo quedan unos 30.000, habiendo desaparecido prácticamente debido a que la mayor parte de ellos han emigrado a Israel.

Los Aborígenes

En cuanto a los aborígenes, cada tribu posee su propia religión, ya sea animista o chamánica, a veces mezclada con creencias hindúes.

Hay unos 2 millones que siguen siendo animistas o fetichistas, suelen vivir en las regiones más inhóspitas, y carecen de unidad desde el punto de vista antropológico o lingüístico.