La
instalación de cada
usuario comienza en una llave general de paso que permite cortar
el gas en todo el edificio. Al lado de la llave de paso debe situarse el
contador que nos indica el consumo en metros cúbicos de gas que
estamos realizado.
Tras el contador surgirán las derivaciones,
tuberías con un trazado principalmente horizontal, aunque
tendrán también tramos de subida y bajada, que transportan el
gas a los puntos de consumo.
Dichos puntos de consumo suelen ser
por lo general dos: la caldera o calentador y la
cocina. Cada
uno debe tener su propia llave de paso, además de la llave
general.
La cocina de la casa y el cuarto que acoge a la caldera deben
estar debidamente ventilados para evitar el riesgo de
acumulación de gas en un cuarto cerrado (no llega con que
dispongan de una ventana).
Tanto la caldera como la cocina
tendrán sus correspondientes tubos extractores de gases que
saldrán al exterior mediante una rejilla.